
Fumar es un hábito poco saludable que aumenta significativamente el riesgo de padecer enfermedades coronarias, cardiopatías, accidentes cerebrovasculares y coágulos de sangre.
Además, fumar también influye en la capacidad del cuerpo para recuperarse después del procedimiento. El humo del cigarrillo afecta directamente al proceso de curación: fumar aumenta el tiempo que las heridas tardan en curar, aumenta las probabilidades de que las heridas se infecten y puede hacer que las cicatrices se vuelvan más prominentes.
Las investigaciones han demostrado que fumar aumenta el riesgo de desarrollar infecciones pulmonares, sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular después de la cirugía.
Este riesgo es aún mayor si ya ha tenido una angina en el pasado o si tiene una enfermedad como la diabetes o la hipertensión. Dejar de fumar incluso unas semanas en torno a la fecha de la operación aumentará las posibilidades de curarse correctamente.
¿Cuándo debería dejar de fumar?
Dejar de fumar por completo lo antes posible es siempre la mejor opción, pero hacerlo en las 6-8 semanas previas a la operación ayudará a que sus pulmones se despejen. Esto no solo reduce el riesgo de infección pulmonar después del procedimiento de TAVI, sino que también mejora la transferencia de oxígeno a la sangre, lo cual es beneficioso para que el corazón y los vasos sanguíneos sanen más rápidamente.
Incluso dejar de fumar 2-3 días antes del procedimiento planificado aumentará la cantidad de oxígeno que el cuerpo puede absorber y esto ayudará a estabilizar su frecuencia cardíaca y a mejorar el éxito de la operación.
Es muy importante que no fume durante las 24 horas previas a la operación.
INCLUIR INFORMACIÓN LOCAL Hable con su médico de cabecera o equipo médico del hospital para obtener ayuda y recomendaciones sobre recursos, grupos de apoyo y terapias sustitutivas de nicotina que están disponibles para ayudarle a dejar de fumar.
¿Qué puede hacer para dejar de fumar?
Motivarse y marcarse metas es esencial para modificar cualquier hábito. A mucha gente le ayuda fija una fecha para dejarlo, puede marcarla en el calendario.

También puede añadir las razones exactas por las que desea o necesita dejar de fumar.
Algunas sugerencias son ser capaz de volver a la rutina normal lo más rápidamente posible después del procedimiento o hacer que pueda permanecer sano durante el tratamiento y ayudar a mantenerse sano en el futuro. Puede añadir esta información a la guía Get Ready para que se le recuerde cuando inicie sesión.
Utilice estas razones para motivarse cuando las cosas se pongan difíciles y su fuerza de voluntad flaquee. Cuando las cosas le resulten especialmente difíciles, no dude en pedir ayuda a las personas en las que confía para ayudarle a dejarlo y motivarle.
Dígales cómo se siente. La distracción de la conversación, junto con el apoyo, le ayudarán a aliviar el deseo de fumar y a seguir adelante.
También notará que hay hábitos, lugares, o incluso gente que activan sus ganas de fumar. Si puede, evite o minimice estos desencadenantes mientras intenta dejarlo.
Reemplace estos hábitos por cosas como salir a caminar, realizar una actividad alternativa, ver a amigos, hacer crucigramas, leer… Cualquier cosa que no esté relacionada con fumar le ayudará a distraerse.
Sea realista sobre su progreso e intente seguir siendo positivo, a pesar de los contratiempos. Márquese pequeñas metas para dejar de fumar y recompénsese cuando las alcance.

Por ejemplo, cuando pase un día entero sin fumar, y luego una semana entera, y después un mes, prémiese. Le ayudará a mantener la motivación y seguir el plan previsto.